Tema material
Cierre
GRI 103-2, 103-3 ODS 11.4

Nuestras instalaciones minero-industriales están previstas para un ciclo completo de principio, medio y fin de la operación, asegurando no solo la implantación y el funcionamiento de nuestras unidades de minería y metalurgia en Brasil y Perú, sino también un adecuado cierre de las actividades, con el objetivo de cocrear un legado a la comunidad del alrededor.

Nuestro compromiso con este legado posiciona el tema de forma relevante y, como parte estratégica del negocio, lo acompañan políticas internas y comprende desde las unidades operativas hasta la directiva ejecutiva. Independientemente de la legislación vigente, todas nuestras operaciones tienen planes de uso futuro y de cierre elaborados con base en las referencias técnicas más actuales y en las mejores prácticas de mercado. Son planes más completos y comprometidos que la exigencia legal vigente.

El premio que recibimos de la revista Benchmarking ilustra esta responsabilidad que tenemos con la visión de futuro sobre el desarrollo económico y social de las localidades donde actuamos. El caso que construimos también se presentó durante la 13ª Conferencia Internacional Mine Closure, en septiembre, en Leipzig (Alemania) y relata nuestra anticipación en cuanto a la planificación del cierre de las actividades. El trabajo también se presentó en el IV Foro Latinoamericano de Ingeniería y Sustentabilidad, promovido por la Universidad Federal de Tocantins (UFT), en evento que contó con la participación de más de mil estudiantes de Brasil y de América Latina y que contribuyó a la difusión de buenas prácticas en el ambiente de formación de los profesionales del futuro.

Mientras que la mayoría de las empresas comienza a programar el cierre después que empieza las operaciones, nosotros ya lo hacemos al inicio de los proyectos (FEL1). Para Aripuanã, por ejemplo, que estamos en la fase de implantación, ya tenemos un estudio de uso futuro del área y un plan conceptual de cierre.

La última revisión de los planes de cierre de nuestras unidades se llevó a cabo durante todo el 2017 (Unidades de Brasil y Cajamarquilla) y en 2018 las otras unidades de Perú tuvieron alrededor del 60% del proceso concluido, con el desarrollo de las comunidades y la construcción de agendas sociales para el desarrollo de las localidades. Consideramos importante el seguimiento y desarrollo de las comunidades y órganos públicos de forma abierta y transparente, para que haya una conciencia efectiva sobre los impactos del cierre de las actividades, que desmoviliza un gran número de puestos de trabajo y reduce la recaudación directa e indirecta de las ciudades.

En Fortaleza de Minas, cuya operación estaba suspendida y fue efectivamente vendida en 2018, mantuvimos nuestro compromiso con la comunidad y los otros grupos de interés de dar continuidad a los proyectos sociales en curso hasta el final del 2018.

Sentido de urgencia

Aunque las iniciativas sociales que llevamos a cabo durante toda la fase de operación tengan un sesgo de incentivar el protagonismo y la autonomía de la comunidad, la formalización de las acciones de cierre trae a la población y al poder público un sentido de urgencia para el tema, teniendo en cuenta que uno de los grandes retos de la continuidad de los proyectos sociales es la comunidad apropiarse de todos los procesos, herramientas y conocimientos adquiridos.

Los planes de cierre son documentos de carácter técnico, con orientaciones para una desactivación segura, completa y eficiente, donde se contemplan las acciones de naturaleza económica, ambiental y social. Siguen cuatro etapas durante el ciclo de vida de la operación.

En la primera etapa se hace un diagnóstico socioambiental de las áreas de la unidad y de las ciudades donde se encuentran las operaciones para mapear potenciales usos futuros para el área; en la segunda etapa se mapean los usos futuros y se indica el uso más adecuado desde el punto de vista técnico y económico; en la tercera etapa se definen las acciones de cierre que se deben implementar para el medio físico, biótico y socioeconómico con el fin de alcanzar el uso futuro pretendido; y finalmente en la etapa cuatro, está la valoración de las acciones de cierre definidas en la etapa tres, que basan la ejecución de los planes y cuyo valor global va a subsidiar la provisión financiera de cierre de la unidad.

Al final de la cuarta etapa, la unidad consolida y acompaña el plan. Este documento cuenta con tres niveles de detalle – conceptual, básico y ejecutivo – con inicio de las actividades de cierre cinco años antes de la fecha prevista del cierre de la operación y continuidad de los cinco años posteriores al fin efectivo de las actividades.

El 2018 fue un año de preparación para los proyectos de cierre que comenzarán en 2019 para Vazante y Três Marias, que, aunque tengan una vida útil más extensa, ya tienen estructuras para cerrar en el entorno del cierre progresivo, como tajos y relaveras. A pesar de haber estudios avanzados para el aumento de la vida útil de la mina, seguiremos el plan protocolizado en la Agencia Nacional de Minería (ANM).

Cierre de Vazante ODS 15.2

La unidad de Vazante, en Minas Gerais, que opera desde 1969, ha comenzado las acciones de su plan de cierre. La previsión actual, basada en las reservas probables y confirmadas, es que la mina opere hasta el 2027, aunque este horizonte se deba extender por algunos años más, con inversiones destinadas a la extensión de su vida útil.

A partir del diagnóstico del área, identificamos el potencial de desarrollar actividades de ecoturismo (aprovechando el potencial natural de las cavernas y grutas de la región), enseñanza (estructuras de minería de la unidad) y de turismo religioso (Fiesta de Nuestra Señora de Lapa). También hemos previsto medidas de carácter ambiental (medio físico, químico y biológico), como acciones de recuperación de áreas degradadas y alternativas de desarrollo local después del desmantelamiento de nuestros activos.

Entre los resultados ya obtenidos en las iniciativas ambientales se destacan: la recuperación de 457,34 hectáreas, del total de 868,05 hectáreas previstas; cierre de un tajo, cinco pilas de estéril y descaracterización de una de las dos relaveras. Hemos previsto inversiones de R$ 77,2 millones para los próximos cinco años para cumplir con el Plan de Cierre.